Poesìa y Punk Rock: los Sex Pistols
Fue por primera vez en 1986 que tuve alguna idea
de la existencia del Punk y de los Pistols: fue mi gomìa Claudio
Guardia quien me anoticiò de la existencia de dicho grupo
y de su rebeldìa a ultranza
hasta las ùltimas o primeras consecuencias
apenas los escuchè en aquella casa de la calle Formosa 540
del barrio porteño de Caballito
que me posesionè de ellos: tenìa tan solo 16 años
y escuchar esa mùsica me volvìa loco de dicha: mayormente, solo
Beethoven y sus sinfonias podìa comparàrseles:
eso mismo dije una noche en una reuniòn en un centro cultural
y me miraron poco menos que si estuviera
loco de remate
loco de atar
chiflado a màs no poder
no obstante, mi amigo Asdrubal Sebastiàn Carreño
estaba en un todo de acuerdo conmigo
aunque no creo que èl escuchara a Von Karajan una y 1000 veces
como habìa hecho yo en un viejo tocadiscos
cuya pùa era de lo màs complicada
y ni siquiera sè ahora mismo que se hizo de ese aparato demonìaco
para no hablar del celular. ese dispositivo verdaderamente satànico
luciferino realmente
ese artilugio diabòlico
y a un tiempo angèlico
aquel grupo panquequero era de una energìa infinita
digna de Kubrick y su
mecànica naranja
era el tiempo de la transgresiòn
y la primavera alfonsinista
el destape
y las buenas y malas palabras
el descubrimiento del sexo
y de adolescentes desnudas a la hora de la siesta
lamiendo penes
como si se tratara de ricos helados
en medio de la tarde estival
¿tragaban la leche?
¿o no toleraban la lactosa
como le ocurrìa a mi difunta madre
Dios la tenga en su salta Gloria?
ojos vendados
bocas amordazadas
vìctimas y victimarios de perversas parafilias
y oscuras fantasìas vagamente sadomasoquistas
toda aquella distorsiòn violera
nos volvìa locos de dichas
mientras nos sobaban el nabo
y leìamos a Henry Miller
en el Parque Rivadavia
The Rosy Crucifixion
y bailàbamos rock & roll tomados de la mano
hasta caer exhaustos y chorreantes de sudor
bañados en sudor y sueños eròticos
por una pocas monedas
las bellas prostitutas nos chupaban bien la pija
hasta eyacular en sus bocas
ese relàmpago làcteo llamado orgasmo
llamado polvo
ese rayo de leche
ese dulce terremoto interior
llamado orgasmo
llamado polvo viscoso y caliente
y despuès de eyacular
la orina salìa casi transparente
no sin antes chuparte el clìtoris
hasta mojarte y acabar
entre gemidos de dichas
temblando como una hoja de otoño
o como un flan
una gelatina amorosa
aquella mùsica imposible
nos volvìa totalmente locos de dicha
aunque no entendièramos un carajo del inglès idioma
¿tantos millones de hombres hablaremos inglès?
sì Rubèn Darìo tu profecìa se ha complido con creces:
somos hablados y pensados por los Estados Unidos de Norteamèrica
en una suerte de lavado de cerebro y de dinero
que ya dura 70 años como mìnimo, por lo menos
en una especie de posesiòn demonìaca
somos penetrados por esa maldita mùsica
llamada Rock and roll en general
y Punk Rock en particular
y es que esa maldita o bendita mùsica
tiene una velocidad y una energìa
que enloquecen a cualquiera
a cualquiera que se deje manipular y enloquecer por ella
y hoy que tengo ya 54 pirulines
me sigue gustando tanto como en los 80
y aùn màs
aunque sigo sin entender poco y nada
màs nada que poco
de sus letrinosas letras
no importa: dicha mùsica me produce tal dicha
y me siento feliz ante tanta energìa desencadenada
y luego de leer las supuestas memorias de John Lydon
por otro nombre Jhonny Rotten
Never Mind the Bollocks
Did You No Wrong es
mi favorito tema o pieza
entre muchos otros
Sì Jhonny Lydon!
No hay futuro!
Y todo tiempo pasado fue o es mejor!!!
Manrique Jorge mediante
La mùsica me lleva
ResponderEliminarLa mùsica me lleva y yo me dejo llevar, esto
ha durado demasiado tiempo, demasiados
años, sin embargo, todo continùa como la primera
vez. El ritmo, la musicalidad de la poesìa nos puede,
con todo. La bella que està entre mis brazos (en una suerte de
presente històrico) tiembla como una hoja, respira
fuertemente, mientras me pregunta si està excitada o
simplemente
respira mal o algo por el estilo.
La pista està llena, mientras el cantor o cantante
se obstina en la melodramàtica letra, con su voz bàsicamente aguardentosa,
àspera. esto no es todo: la pista està llena hasta las pelotas, no nos movemos
mucho, no queda otra que franelear a màs no poder y mutua, recìprocamente
excitarnos, incitarnos, invitarnos al orgasmo.
Invitaciòn al orgasmo (buen tìtulo) al silogismo del orgasmo
Sade mediante, Paz Octavio mediante (si mal o bien no recuerdo).
La mùsica me lleva y me dejo llevar: la mùsica del verso, la musicalidad, el
ritmo, la "sonidad" del vals, como dijo el presentador o locutor, en medio de
la pista, para amenizar la velada
nos tomàbamos unos buenos copetines
nos bailàbamos unos hermosos tangos
y milongas y criollos valses, en criollo.
El argentino es guapo y vivo. Vivaz, vivaracho.
Astuto hasta decir basta, como una suerte de Odiseo redivivo
construye sus caballos de madera
para entrar en la ciudad sitiada
mientras los troyanos se enfiestan
y luego caen dormidos.
La melodìa me lleva y yo me dejo llevar por ella.
Años tardè en lograr eso: al comienzo yo pretendìa usar a la Poesìa
pero ahora me dejo hablar por ella, soy pensado por ella, ella me mueve,
no el dinero, no la actualidad, no la novedad, las habladurìas
Heidegger mediante
Ser y Tiempo mediante.
Los violines me llevan, me pueden, los
bandoneones, el piano, el comedor, el dientudo, el contra
bajo, me dejo penetrar, compenetrar, mientras las làgrimas
ruedan y soy aplastado afortunadamente por ellas.
Me lleva la mùsica, la armonìa, la policromìa dulce
del arrabal suburbiero, el microcentro profundo, Corrientes y
Esmeralda, digamos, donde (una noche) nos premiaron despuès de
bailar durante horas, horas enteras, bajo la noche
tachonada de estrellas.
Mientras tenìa a la hermosa aquella entre mis brazos
y la orquesta se desfogaba y el cantor teatralmente se
angustiaba, glorioso y gallardo, acaso para siempre o
para nunca, en hermoso encabalgamientos.
Me dejaba llevar por aquel ambiente
en soberbios suburbios imaginarios.
Despuès,
rumbeàbamos hacia abyectos hoteles
en los que nos enloquecìamos mutuamente
hasta llegar al dulce relàmpago del orgasmo
que nos volvìa locos de dicha
borrachos de placer
ebrios de deseos
sabiamente insatisfechos
aquel lìquido viscoso y caliente
nos volvìa locos de dicha
mientras me mirabas para siempre a los ojos
y sonreìas
Me dejaba llevar por tu amor
me dejaba llevar
entreverados entre las demàs parejas
que llenaban el salòn, la pista
como si nos estuvieran filmando
para una ficciòn
o acaso un documental
de Tango